Ecuador y su hermano se encuentran en lo más alto de la ciudad, contemplando los fuegos artificiales. Estos personajes son creaciones originales, versiones humanas de los países Ecuador y Colombia. La obra nace como una reflexión sobre el compañerismo que caracteriza a los ecuatorianos y esa aparente despreocupación frente a situaciones a las que, con el tiempo, nos hemos acostumbrado. Todo esto se retrata en un momento cotidiano y cercano, compartiendo una bebida..