Desde pequeño siempre me gustó el arte circense, la música, conciertos y siempre acompañaba una salida con amigos, un concierto o el ir a hacer malabares en la calle con un norteño en bolo porque no alcanzaba en esas épocas para más, fue tanto el gusto y amor que plasmé a norteño en mi piel, ahora que trabajo y tengo mi familia norteño siempre va a ser ese recuerdo de mi vida desde la juventud, norteño es un ritual, algo que pertenece a mi vida