Mi obra reimagina el monumento más icónico de nuestro país, la Mitad del Mundo, transformándolo en un homenaje a lo que realmente nos une. Quise representar a Norteño no solo como una bebida, sino como un pilar monumental de nuestra cultura. Por eso, la botella adopta la textura de piedra tallada, evocando la arquitectura andina y la tierra de la que venimos, mientras que la etiqueta dorada lleva un tramado de paja toquilla, rindiendo tributo a las manos de nuestros artesanos y a nuestra identidad ancestral. Ubiqué este monumento en la Latitud 0°0’0″, bajo la luz dorada de un atardecer en los Andes, simbolizando que, sin importar en qué parte del Ecuador estemos, nuestras tradiciones siempre son el centro de encuentro. El diseño fue realizado en Blender y Photoshop, 0% inteligencia artificial, puedo proporcionar cualquier archivo o video para comprobar esto.