Esta obra está inspira en la leyenda de Cantuña, uno de los relatos más icónicos de la tradición Quiteña, donde el diablo aparece como símbolo del pacto que ponen a prueba el alma y la voluntad humana. La reinterpretación traslada esta leyenda al presente, usando el humor y los códigos cotidianos ecuatorianos. Donde el diablo hace un gesto popular y único en Ecuador, golpear la base del envase para “sacar el diablo”, una acción común en la cultura del trago, la amistad y la valentía. Así, la leyenda de Cantuña se transforma en una metáfora moderna donde el licor Norteño no es solo bebida, sino símbolo de tradición, y se mezcla con la picardía ecuatoriana.