Esta ilustración representa cómo la tradición de Norteño fluye por nuestra tierra, transformándose en el ícono más grande de nuestra identidad: la Mitad del Mundo. A través del espacio negativo, el líquido da forma a nuestros recuerdos: desde la inocencia de un trompo y el sabor de una guagua de pan, hasta la imponencia de nuestras montañas. Norteño no es solo un aguardiente, es el fluido vital que celebra que estamos en el centro de todo.