Mi obra representa la esencia del Ecuador junto a Norteño. Sobre una mesa cubierta con la bandera del país se reúnen comidas tradicionales como el encebollado y la fritada. En el centro se ubica la botella, acompañada de trozos de caña de azúcar y anís, en referencia a la materia prima del Licor. Al fondo aparece un paisaje andino dominado por el volcán Imbabura, evocando el origen de Norteño. Alrededor, la zampoña, el cacao y los colores nacionales construyen una escena cotidiana de encuentro. Cada elemento forma parte de un mismo ritual (compartir). No se celebra solo una bebida, sino el momento en que las personas se reconocen en su cultura y memoria colectiva. Así el brindis se vuelve identidad y la mesa un reflejo del país.