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Cuando mi guitarra llora, un Norteño la calma

Fátima Lizbeth Guerrero Valencia

Esta obra nace de la fusión entre la canción “Cuando mi guitarra llora” de Julio Jaramillo y el norteño, una de las bebidas más representativas de la cultura popular ecuatoriana. La guitarra deja de ser instrumento para convertirse en cuerpo emocional: llora, arde y siente. Julio Jaramillo aparece bebiendo norteño como un acto de calma y catarsis. El norteño, con su sabor fuerte y ardiente, se convierte en símbolo de desahogo popular: quema al entrar, pero calma al quedarse. Las llamas representan ese fuego inicial que define su carácter y explica su conexión con los jóvenes ecuatorianos. La guitarra como lienzo, carga íconos del Ecuador cotidiano: el Faro de Guayaquil como luz y memoria, el Diablo Huma como fuerza ancestral y dualidad, y el basurero de payaso como símbolo de infancia y cultura popular. Todos conviven sobre una guitarra que llora, porque en el Ecuador el dolor también se bebe, se canta y se comparte. No es un homenaje idealizado, es una celebración cruda de identidad. Cuando la guitarra llora, un norteño la calma.